domingo, 23 de febrero de 2014

Los ‘retistas’

Estamos acostumbrados en esta vida a hacer mil y una clasificaciones de la gente, por su forma de ser, por su físico, por los gustos… Inútilmente de una forma u otra clasificamos, incluso sin conocer tanto como debiéramos para poder hacerlo.

Personalmente siempre me ha costado clasificarme en un aspecto, y es en esa dualidad optimista-pesimista (a la que creo que se debe agregar la de apático o pasota, es decir esa gente a la que todo lo que ocurre a su alrededor, o gran parte de ello, lo dejo indiferente; aunque lo podemos englobar en una subcategoría de los pesimistas si se quiere), y acabé dándome cuenta que por norma general no pertenezco a ninguna de ellas, yo soy un ‘retista’.
Antes de entrar a desgranar que somos los ‘retistas’ creo que es de recibo explicar por qué no me englobo en los grupos anteriormente citados, y es que ya lo dice Shotta en Naaaah Naaah Nahh, “Pa' saber lo que soy, tuve que saber lo que no era”. La realidad es que siempre me consideré muy pesimista de cara a lo que me incumbe –o eso dice quien me conoce, yo lo llamo ser realista; esto quizás podría dar para una entrada completa, así que lo pasaremos por encima– y sin embargo de cara a los demás siempre intento que vean el lado positivo, el cómo se puede encontrar una enseñanza hasta de algo que te causa o ha causado daño; por tanto ¿qué carajo era yo? ¿Optimista, pesimista o todo lo contrario?

El concepto ‘retista’ surgió durante un entrenamiento, en uno de esos pocos momentos del día que tengo para estar realmente conmigo mismo y poder pensar. Siempre me gusta pensar en las cosas que me preocupa cuando estoy entrenando para intentar reconvertirlo en fuerza para seguir adelante –bueno, y porque si no lo hago en ese momento lo normal es que el único otro momento del día que tenga para hacerlo sea antes de dormir, y entonces… no duermo– y entre unas cosas y otras me di cuenta de porque llevaba unos meses algo bajo –aparte de por diversos cambios en mi vida que repercutían directamente en el modo de vida y el día a día, pero para eso no hacía falta pensar–, y es que llevaba casi un año sin plantearme un reto de verdad.
Hace mucho tiempo dije que necesitaba un reto al día. Si ya dijo Charles Chaplin que “un día sin sonreír es un día perdido”, yo para sonreír necesito superarme o haber hecho el día más sencillo a alguien. Así pues tocó pensar, y es que desde una lesión de rodilla a principios marzo de 2013 había dejado de correr (todo esto surgió en mi primer entrenamiento tras haber salido a correr apenas cuatro o cinco veces en ese año y siempre teniendo que parar por molestias), tras superar mi último reto –prepararme y correr mi primera media maratón– apenas había afrontado un par de cosas de relativa dificultad y habían sido de carácter académico (por lo que aunque las superara no me reportaron gran satisfacción, sino más bien era haber superado una obligación). Así me di cuenta que para volver a sonreír, para volver a ser esa persona que se encontraba bien consigo mismo –clave para estarlo con los demás– necesitaba activarme de nuevo, volver a tener retos, levantarme cada día con un objetivo que sabía que superaría porque si algo depende de mí mismo nada podrá impedirme lograrlo.

Así es como nació el concepto ‘retista’. Y estoy seguro, o eso quiero creer, que ahí fuera hay cientos de ‘retistas’, que no soy el único que necesita tener metas y cumplirlas. Seguro que hay mucha gente que busca superarse cada día, y que eso es lo que les hace ver la vida de una forma diferente, ni optimista ni pesimista, sino ‘retista’.
¿Y tú, qué eres?


Un saludo y ¡sed felices!



Nota del autor: el texto final no se parece en nada a lo que tenía previsto escribir, pero es lo de menos ya que es lo que el cuerpo me ha pedido cuando me he puesto ante el folio en blanco. Ya lo decía en la primera entrada: todo sucede porque tiene que suceder.

sábado, 22 de febrero de 2014

¿Qué nos espera?

Ante todo, bienvenid@ –si es que alguna vez alguien llega a visitar este blog– al que es mi primer blog tras años publicando en la red siempre ‘textos especializados’ en páginas de otros, a los que al fin y al cabo llegas solo si previamente te interesa el tema –un deporte determinado, un texto relacionado con un proyecto de la universidad, etc.– y pensando en escribir cosas que le puedan servir a cualquiera y a nadie.
La función fundamental, para que engañar a nadie, es buscar hacer públicos esos textos que acostumbro a escribir y que en el 90% de las ocasiones el único trayecto que hacen es del escritorio de mi portátil a la papelera de reciclaje, y en contadas ocasiones ven la luz en el muro de Facebook o en algún foro con nocturnidad y alevosía. En resumen, busco sacar esos textos y reflexiones que hasta ahora no han pasado de mi cabeza, compartirlos con alguien si lo desea y sino como mínimo cumplir un pequeño reto (aunque de esto ya hablaremos en la primera entrada del blog).

Por tanto, no ofrezco de entrada mucho, las expectativas deberían ser como la conectividad de las redes inalámbricas en algunas ocasiones: nulas o limitadas; aunque espero que una vez esté en marcha se demuestre otra cosa.
No voy a prometer ser periódico, no voy a prometer nada que no pueda cumplir. ¿Es posible que haya dos semanas sin una entrada? Pues sí, ya que si el cuerpo no me lo pide no me voy a inventar de que escribir, y ¿varias entradas en una semana? Pues también, quien sabe. Saldrá lo que salga y como tenga que salir ya que todo sucede porque tiene que suceder, o eso dice la canción ‘Maktub’ de Rapsusklei, y personalmente lo creo.

Para terminar solo dejar una cosa clara: no me importa el continente sino el contenido, esto quiere decir que no me preocupa que el blog sea bonito o feo, prefiero dedicar el tiempo que tenga a escribir que en poner un fondo “to’shulo” o que cada entrada tenga una foto bonita. ¡Ah! Y aunque algo se puede atisbar en esta ‘escueta’ presentación, soy de los que habitualmente se pone a escribir y tiene bastante que soltar, por lo que es normal que me salgan textos largos. Es parte de mi ‘esencia’ y no voy a renunciar a lo que soy, quizás con el tiempo cambie, pero a día de hoy soy como soy porque mis vivencias me han hecho así, y hasta que otras puedan modificarlo así quedará.

Eso es todo por hoy y a modo de presentación. Mañana espero poder escribir la primera entrada que tengo pensada desde hace casi una semana (si, antes de crear el blog) y que aún no he podido plasmar en papel.

Un saludo y ¡sed felices!